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VIRUS INFLUENZA Y VACUNAS
ESTUDIO ANTIGENICO DE CEPAS DE INFLUENZA A (H3N2) CIRCULANTES EN
LA ARGENTINA Y SU RELACION CON LAS CEPAS VACUNALES
VILMA L. SAVY, ELSA G.
BAUMEISTER, ANDREA V. PONTORIERO
Servicio Virosis
Respiratorias, Departamento Virología, Instituto Nacional de
Enfermedades Infecciosas ANLIS Carlos G. Malbrán, Buenos Aires
Key words: influenza, vaccine strains, epidemiology,
antigenic variants
Resumen
Debido a
que los brotes anuales de influenza en Argentina ocurren comúnmente
entre mayo y sep- tiembre, la vacuna producida en el hemisferio norte
para ser administrada en el mismo durante los meses de octubre y
noviembre podría encontrarse desfasada para nuestro país. Con los
fines de determinar si las cepas circulantes en Argentina se
encuentran relacionadas cercanamente desde el punto de vista
antigénico con las cepas que integran las vacunas administradas, se
las comparó con los virus de influenza A(H3N2) aislados entre mayo de
1994 y diciembre de 1997. Los especímenes clínicos (9866) utilizados
fueron aspirados nasofaríngeos de niños hospitalizados con
infección respiratoria aguda baja e hisopados nasofaríngeos de
adultos con síndrome gripal. El diagnóstico de laboratorio inicial
fue realizado por inmunofluorescencia, seguido por el intento de
aislamiento viral en células MDCK. Se detectaron 242 virus de
influenza A que fueron subtipificados antigénicamente por inhibición
de la hemaglutinación (IHA) con el equipo de reactivos para influenza
distribuido por la OMS. Una fracción de los virus detectados fue
analizada antigénicamente por el Centro Colaborador de la OMS, que
funciona en el CDC de Atlanta, Estados Unidos. Los virus de Influenza
a (H3N2) caracterizados que circularon en Argentina durante los
últimos 4 años se correlacionaron parcialmente con los antígenos
presentes en las vacunas administradas entre 1994 y 1997. Algunos
años, estas variantes antigénicas circularon tardíamente (octubre
de 1994 y de 1997). Las mismas iniciaron los brotes epidémicos de los
años siguientes, fueron las prevalentes durante los mismos y
estuvieron presentes dos años después en la fórmula vacunal
administrada en el hemisferio sur. Los resultados de la IHA de
nuestros aislamientos mostraron una elevada respuesta específica con
los antisueros homólogos y una menos específica (16-64 veces menor)
con los antisueros producidos contra las cepas vacunales. Esto nos
demuestra la necesidad de intensificar la vigilancia de influenza
desde el laboratorio para tratar de formular la vacuna más apropiada.
Abstract
Antigenic
relationship between influenza A(H3N2) strains circulating in
Argentina and vaccine strains. Influenza epidemic season occurs
usually from May to September in Argentina, so that the vaccine
produced in the northern hemisphere to be administered during
October-November may be out of phase for Argentina. In order to
determine if the locally circulating strains in Argentina are
antigenically close by related to the vaccine strains administered,
they were compared with the influenza viruses isolated from May 1994
to December 1997. Clinical samples (9866) were nasopharyngeal
aspirates from children hospitalized for acute lower respiratory tract
infection and nasal-pharyngeal swabs from adults with influenza
syndrome. Initial laboratory diagnosis was performed by
immunofluorescence assay, followed by isolation in MDCK cells.
Influenza A viruses (242) were detected and subtyped by
hemagglutination inhibition (HAI) with WHO FLU Reagent Kit. A subset
of the isolated viruses was antigenically analyzed by the WHO
Collaborating Center at CDC, Atlanta, USA. Influenza A (H3N2) viruses
characterized as circulating in Argentina during the last four years
matched partially with the antigens present in the vaccines
administered during 1994-97 period. These antigenic variants sometimes
circulate late in the year (October 1994 and 1997) initiating the
following influenza season and becoming prevalent. They were present 2
years later in the vaccine formula administered in the southern
hemisphere. The HAI results of our isolates show that they are highly
specific with the homologous antiserum and much less specific with
antibodies against vaccine strains. The difference is 16 to 64 fold
different. These results demonstrate the need to intensify influenza
laboratory surveillance in order to obtain the best possible vaccine.
Dirección postal: Dra. Vilma Savy, Servicio Virosis
Respiratorias, INEI-ANLIS Carlos G. Malbrán, Av. Vélez Sarsfield
563, 1281 Buenos Aires, Argentina
Fax: (54-11)-4301-1035. E-mail: vrmalbra@datamarkats.com.ar
Recibido: 15-III-1999 Aceptado: 6-IV-1999
La enfermedad respiratoria aguda causada por el virus influenza
constituye una de las causas más comunes de morbilidad y mortalidad
asociada a infecciones. A menudo puede ser el origen de complicaciones
que comprometen la vida del paciente, por ejemplo cuando se trata de
ancianos y personas con enfermedades crónicas. Influenza A y B causan
un espectro de enfermedad similar, pero los A se asocian más
frecuentemente con mayor mortalidad. En contraste, influenza C causa
brotes localizados e infecciones más leves del tracto respiratorio
superior.
Los virus de influenza son virus a RNA de simple cadena negativos, con
su genoma fragmentado en ocho porciones. Se clasifican en los tipos A,
B y C de acuerdo a las diferencias antigénicas de dos proteínas
estructurales, la nucleoproteína (NP) y la proteína matrix (M).
Además, los virus de influenza A se dividen en subtipos determinados
por las glicoproteínas de superficie hemaglutinina (HA) y
neuraminidasa (NA). La HA es una glicoproteína que se sintetiza como
un polipéptido que es posteriormente procesado proteolíticamente
para generar dos subunidades, HA1 y HA2 que permanecen unidas por
puentes disulfuro. La subunidad HA1 contiene el sitio de unión al
receptor celular, como así también la mayoría de los sitios
antigénicos de la molécula1. Los 15 subtipos de HA (H1-H15)
conocidos hasta el momento difieren en un 30% en la secuencia
aminoacídica de la HA1, no presentando reactividad cruzada
serológica-mente; en cambio, la subunidad HA2 es más conservada en
todos los subtipos de HA1, 2. Para la NA se han descripto 9 subtipos
(N1-N9)1, 2, 3. Los virus de influenza A de todos los subtipos han
sido aislados de aves, mientras que una menor variedad lo ha sido de
cerdos, caballos y mamíferos marinos. Del hombre, sólo se han
aislado virus con 3 HA (H1, H2 y H3) y 2 NA (N1 y N2), y recientemente
una cepa H5 de origen aviar2, 4, 5.
Es conocida la tendencia que tiene el virus a una variación
antigénica impredecible que ocurre primordialmente en la HA y la NA,
fundamentalmente en los influenza tipo A. Estas variaciones son
producidas por acumulación de mutaciones puntuales en los genes que
codifican para estas proteínas y que constituyen pequeños cambios.
La extensión de los cambios genéticos producidos dará origen a
diferencias en los antígenos de superficie, HA y NA. Estas
modificaciones determinarán la circulación de cepas más o menos
relacionadas antigénicamente en diferentes lugares geográficos
durante la misma o en sucesivas temporadas epidémicas.
Además de las epidemias anuales, los virus influenza tipo A tienen la
capacidad de provocar infecciones invasivas a escala mundial que
comprenden todos los grupos etarios y que se constituyen en pandemias.
Los grandes cambios en la estructura antigénica de la HA y NA pueden
ocurrir como consecuencia del intercambio de segmentos genéticos
(reasociación) entre virus de origen humano, porcino o aviar. La alta
tasa de variabilidad, la ocurrencia de reasociaciones o la
transmisión directa al hombre de virus animales5 pueden dar origen,
en la población humana, a cepas circulantes con grandes diferencias
antigénicas respecto de las anteriores.
La mejor arma disponible en la prevención de las infecciones por
influenza es la vacuna. Actualmente se usan en todo el mundo vacunas
de influenza inactivadas que necesitan ser adaptadas anualmente para
acomodarlas a los continuos cambios antigénicos. Cada año se corre
una carrera contra el tiempo para producir suficientes cantidades de
vacuna para las cepas que más probablemente puedan llegar a producir
epidemias en la próxima temporada. La selección de dichas cepas se
realiza por un comité de expertos mundiales en el tema convocados por
la OMS (Organización Mundial de la Salud) que evalúa las
características y la circulación global del virus y decide cuáles
serán las cepas que pueden actuar más eficazmente en la prevención.
La información con que cuenta este comité, proviene de una red
mundial de laboratorios colaboradores que detectan las cepas
circulantes y sus nuevas variantes en forma rápida y con técnicas
confiables.
En el presente trabajo se comparan las características antigénicas
de los virus influenza A (H3N2) que fueron detectados en Argentina en
el período 1994-97 con las de las cepas incluidas en las vacunas
antigripales utilizadas en el mismo período. Estos datos son el
resultado de la vigilancia que se realiza en el Centro Nacional de
Referencia para la Vigilancia de Influenza del Instituto Nacional de
Enfermedades Infecciosas de la ANLIS Carlos G. Malbrán.
Materiales y métodos
Muestras: Se utilizaron aspirados nasofaríngeos de pacientes
menores de 5 años internados con infección respiratoria aguda baja
de hasta 10 días de evolución e hisopados nasales y faríngeos de
pacientes adultos ambulatorios con síndrome gripal que tenían hasta
4 días de evolución.
Las muestras recolectadas durante todo el período (1994-97)
provinieron de la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. A éstas
se sumaron las de las ciudades de Ushuaia y Posadas durante 1996 y 97
y las de Neuquén, Santa Fe y La Plata durante 1997.
Diagnóstico de infección por influenza: Se realizó la detección de
antígenos de influenza A y B en las muestras clínicas por la
técnica de inmunofluorescencia indirecta (IFI) con anticuerpos
monoclonales específicos de tipo A y B, distribuidos a los Centros
Nacionales de Referencia por los laboratorios colaboradores de la OMS,
y un anticuerpo antirratón marcado con fluoresceína de origen
comercial (DAKO).
Aislamiento viral: Se utilizaron monocapas confluentes de células
MDCK en microplacas de 24 pocillos. Las mismas se lavaron una vez con
medio de mantenimiento (MEM sin suero con el agregado de 1 ml de
tripsina 0.25% por cada 100 ml de medio). Se inocularon 200 µl de las
muestras previamente tratadas con solución antibiótico-antimicótica
(SIGMA Cell Culture ReagentsR), se dejaron adsorber 30 min a 37°C en
atmósfera de 5% de CO2, agregándose luego 1 ml de medio de
mantenimiento para incubar los cultivos en las condiciones descriptas.
Se los controló diariamente para observar el desarrollo de efecto
citopático (ECP).
Se realizó hemaglutinación (HA) en el líquido sobrenadante con
glóbulos rojos de cobayo y de gallo cada 7 días a fin de detectar la
presencia de hemaglutininas virales. En los cultivos en que se
registró actividad hemaglutinante y/o ECP, se realizó la detección
de antígenos virales por IFI sobre las células.
Los cultivos negativos se continuaron durante 14 días, realizándose
al 7° día un segundo pasaje. Antes de descartarlos, se realizó la
tinción de IFI en las células del mismo. Los cultivos positivos
fueron cosechados, procediéndose a realizar un segundo pasaje en
condiciones similares para aumentar el título viral6.
Caracterización antigénica de los aislamientos de influenza A: La
subtipificación inicial de las hemaglutininas de influenza A en H1 y
H3 se realizó por la técnica de inhibición de la hemaglutinación
(IHA), con el WHO Influenza Reagent Kit distribuido por la OMS.
El comportamiento antigénico de los aislamientos en relación con las
cepas de referencia, se estudió por IHA con antisueros específicos
producidos en hurones, en el Centro Internacional de Referencia para
la Vigilancia de Influenza de las Américas ubicado en el Centers for
Disease Control and Prevention de Atlanta, EEUU (CDC). Para
caracterizar antigénicamente los virus aislados, los títulos de los
antisueros de referencia obtenidos con los aislamientos deben ser
comparados con los obtenidos con los virus homólogos (de referencia).
Un aislamiento que reacciona con un antisuero de referencia con un
título igual al que reacciona con el virus homólogo (± una
dilución) es considerado relacionado cercanamente a ese virus7.
Resultados
Como resultado de la vigilancia de influenza desde el laboratorio
en el período considerado, se estudiaron 9866 muestras clínicas cuya
distribución anual y por tipo de virus se muestran en la Tabla 1. Se
observó una mayor circulación de virus tipo A en relación con los
de tipo B en los cuatro años estudiados.
Para determinar la relación existente entre las cepas circulantes y
las de las vacunas disponibles, se realizaron pruebas de IHA usando
una batería de virus de referencia y sus antisueros que incluye a
aquéllos que componían las vacunas recomendadas por la OMS.
Estos resultados se muestran en las Tablas 2, 3 y 4 para los años
1995, 1996 y 1997 respectivamente. Las cepas de referencia se
denominan con la nomenclatura completa, en tanto que las cepas
argentinas llevan el prefijo AG. Se debe tener en cuenta que sólo
pueden ser tipificados por IHA los virus cuyo aislamiento fue posible
en el laboratorio.
Nuestras cepas reaccionaron con altos títulos con su antisuero
homólogo, observándose títulos 16 a 64 veces menores cuando se las
enfrenta con el antisuero correspondiente a la cepa vacunal utilizada
en el año. Esta diferencia es considerada suficiente para interpretar
que el aislamiento se comporta como una variante antigénica respecto
de una cepa de referencia. La caracterización final realizada en el
CDC de las cepas del año 1994 denominadas AG3715 y AG3779 las mostró
como similares a A/Johannesburg/33/94 (H3N2).
En la Tabla 5 se resumen las caracterizaciones antigénicas de las
cepas aisladas y las fórmulas de la vacuna antigripal recomendada por
la OMS y utilizada en los distintos años.
Discusión
El uso de vacunas inactivadas trivalentes para influenza en la
población de riesgo se ha implementado en nuestro país en los
últimos años con la finalidad de disminuir los índices de
internaciones hospitalarias por infecciones respiratorias y la
mortalidad asociada a influenza. Desde la emergencia de los virus
A(H3N2) en 1968, la circulación de este tipo de virus en forma
predominante estuvo asociada con índices más altos de morbilidad y
mortalidad, sobre todo en los ancianos, si los comparamos con los
índices obtenidos en temporadas donde predominaron los virus A(H1N1)
o B8.
En el período abarcado en este trabajo, si comparamos las muestras
totales con que se trabajó en los distintos años, vemos que hemos
logrado aumentar el número de muestras procesadas y el número de
virus influenza recuperados, aunque siguen constituyendo una pequeña
proporción del total. Esto se debe a que las muestras son
recolectadas a lo largo de todo el año, período durante el que se
producen brotes de otros virus respiratorios, sobre todo teniendo en
cuenta la gran proporción de muestras provenientes de la población
infantil. La circulación del virus influenza se acota a uno o dos
brotes epidémicos en el año, de corta duración, y es en ese momento
donde se detecta la mayoría de los virus. Por ejemplo, la detección
de influenza A en el pico del mes de octubre de 1997 constituyó desde
un 5 hasta un 25% del total de los casos remitidos a los distintos
laboratorios colaboradores (dato no mostrado). Estos datos no deberán
interpretarse como un aumento en el número de casos de infección
respiratoria sino como un aumento en la incorporación de médicos y
laboratorios colaboradores con la red de vigilancia.
La detección de cepas A(H3) fue predominante en todo el período. No
se detectaron cepas A(H1) en 1994 y 1995, dato concordante con los de
otros laboratorios9, 10. Se rea-lizó un solo aislamiento A(H1) en
1996 proveniente de Ushuaia, co-circulando luego ambos subtipos en
1997, en un brote epidémico ocurrido en octubre de ese año9, 11, 12.
En el esquema que se presenta en la Figura 1, puede observarse el
desfasaje existente entre los virus A(H3N2) circulantes y el
correspondiente antígeno vacunal empleado en el país con un retraso
de hasta 2 temporadas. Este tipo de situaciones ya había sido
observado con anterioridad para Argentina13 y analizado en un trabajo
donde se incluyen otros países de Latinoamérica y el Caribe14.
Como la efectividad de una vacuna depende, en parte, de la
correlación antigénica entre las cepas circulantes y el componente
vacunal, la misma puede estar disminuida cuando se usan cepas
antigénicamente distin-guibles y que constituyen variantes,
proporcionando una protección relativa contra la enfermedad
ocasionada por dicha variante15. De esto surge la importancia de
conocer qué virus circula en el país y la detección temprana de las
variantes que se originen mediante una red nacional de laboratorios
colaboradores que realicen vigilancia epidemiológica de influenza,
para detectar los virus que afectan a la población.
Los datos obtenidos en los países son analizados en una reunión que
se realiza en febrero de cada año durante la cual la OMS hace la
recomendación para la composición de la vacuna que se comenzará a
utilizar al cabo de 6 meses, tiempo requerido por los fabricantes para
su preparación. Este cronograma de trabajo hace que la vacuna
actualizada no esté accesible para su uso en el hemisferio sur antes
del comienzo de la temporada epidémica, generalmente en mayo o junio.
Esta situación se ve agravada por los siguientes factores: en primer
lugar, el número de cepas con que los países de Latinoamérica
contribuyen a la vigilancia mundial es escaso, elemento que, al
evaluar la circulación mundial del virus, hace que sus datos tengan
poco peso en el contexto global; y, en segundo término, la
observación de que la circulación de cepas es diferente en ambos
hemisferios. Así, en 1994 la cepa A/Johannesburgo/33/94 fue detectada
por primera vez hacia fines del invierno en Sudáfrica y en el mes de
octubre en Buenos Aires. En 1997, la cepa A/Sydney/05/97 lo fue en
junio en Nueva Zelanda y Australia y se expandió primero en el
hemisferio sur. En Argentina, en 1997, la cepa A/Sydney reemplazó
totalmente a la anterior A/Wuhan/359/95, evento que no sucedió en
Estados Unidos, por ejemplo, donde co-circularon ambas cepas en la
temporada 97-98 lo que determinó un llamado de atención para los
laboratorios de salud pública de ese país y colaboradores de la OMS
para disponer tempranamente de los virus y las caracterizaciones
correspondientes15.
El análisis del trabajo de Regnery et al.14 muestra que la
circulación viral difiere entre los países latinoamericanos y que,
en general, hubo más temporadas en Norteamérica y Europa donde los
virus hallados y las cepas vacunales tuvieron buena concordancia en
comparación con lo sucedido en Latinoamérica. De este grupo de
países, el nuestro fue uno de los más afectados.
Debido a estos hallazgos, durante la reunión de selección de cepas
vacunales de febrero de 1998 se decidió realizar una revisión de los
datos disponibles a nivel mundial a fin de actualizar la fórmula
vacunal a ser utilizada en el hemisferio sur, reunión que tuvo lugar
en el mes de septiembre de ese año.
La necesidad de mejorar y extender la vigilancia de influenza a todo
el país, así como de aumentar el número de virus estudiados,
implica la incorporación de médicos centinela que detecten los casos
clínicos y tomen las muestras correspondientes y la implementación
de una red de laboratorios de diagnóstico virológico que envíen los
virus detectados en tiempo y adecuadamente a los Centros de Referencia
Nacionales para su estudio.
Agradecimientos: A los Dres. AM Borsa, MC Mallimaci, F.
Payés Monzón, L Pianciola, MJ Rial y M Sequeira por el envío de
muestras. A las Sras AM Campos y M Garín por la asistencia técnica.
Bibliografía
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14. Regnery HL, Bender C, Subbarao K, et al. Antigenic and genetic
analysis of influenza A(H3N2) strains isolated in Latin American and
Caribbean countries since 1991. Presentado como poster en:
International Conference on Emerging Infectious Diseases, Atlanta,
1998.
15. MMWR, Editorial note. 1998; 47: 37-8.
ANTIGENOS VACUNALES H3N2
A/Beijing A/Shangdong A/Johannesburg A/Wuhan
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1994 1995 1996 1997
A/Johannesburg A/Hong Kong A/Wuhan A/Syndey
A/Johannesburg
AISLAMIENTOS H3N2
Fig. 1.– Representación esquemática de la circulación de las
cepas A(H3N2) en relación a las cepas vacunales empleadas en el
período del estudio
TABLA 1.– Infecciones por virus influenza confirmadas por el
laboratorio en el período de estudio
Año N° muestras Virus detectados % detec. A + B
A B
1994 1284 018 00 1.4
1995 0562 026 04 5.3
1996 1263 055 09 5.1
1997 6757 143 46 2.8
Total 9866 242 59 3.1
TABLA 2.– Títulos IHA de las cepas de virus influenza aisladas y
de referencia para el año 1995
Antígenos de referencia y Antisueros de
aislamientos referencia
Shang Joh/33 HK/1
A/Shangdong/09/93(H3N2) Vacunal 640 160 80
A/Hong Kong/01/94 (H3N2) 80 160 1280
A/Johannesburg/33/94 (H3N2) 160 1280 320
AG 4065 160 640 320
AG P11 640 1280 640
AG 4084 160 640 320
AG 4102 640 1280 320
AG 4057 160 160 5120
AG 4098 160 320 2560
Los títulos se expresan como la recíproca de la dilución; el
subrayado indica similaridad antigénica
TABLA 3.– Títulos IHA de las cepa de virus influenza aisladas y
de referencia para el año 1996
Antígenos de referencia y Antisueros de
aislamientos referencia
Joh/33 Wuh
A/Johannesburg/33/94(H3N2) Vacunal 640 20
A/Wuhan/359/95(H3N2) 40 640
AG 4573 160 640
AG 10783 40 640
AG 10640 160 1280
AG 10259 20 640
AG 10283 80 640
AG 4535 40 320
AG 4514 320 2560
AG 4459 80 1280
AG 4505 160 640
AG 4502 40 640
AG 32 80 640
AG 37 40 640
AG 52 80 640
AG 60 40 640
AG 67 80 320
Los títulos se expresan como la recíproca de la dilución; el
subrayado indica similaridad antigénica
TABLA 4.– Títulos IHA de las cepas de virus influenza aisladas y
de referencia para el año 1997
Antígenos de referencia y Antisueros de
aislamientos referencia
Wuh N/933 Syd/5
A/Wuhan/359/95(H3N2) Vacunal 640 1280 80
A/Nanchang/933/95(H3N2) Vacunal 320 1280 80
A/Sydney/05/97 (H3N2) 40 40 640
AG 5456 10 10 640
AG 5399 80 80 1280
AG T124 80 80 2560
AG T12089 160 160 1280
Los títulos se expresan como la recíproca de la dilución; el
subrayado indica similaridad antigénica
TABLA 5.– Cepas de virus influenza aisladas y cepas vacunales
utilizadas en el período de estudio
Año Cepas aisladasa Cepas vacunales
1994 A/Johannesburg/33/94 (H3N2) A/Beijing/32/92 (H3N2)
A/Singapore/06/86 (H1N1)
B/Panama/45/90
1995 A/Hong Kong/01/94 (H3N2) A/Shangdong/9/93 (H3N2)
A/Johannesburg/33/94 (H3N2) A/Singapore/06/86 (H1N1)
B/Beijing/184/93 B/Panama/45/90
1996 A/Wuhan/359/95 (H3N2) A/Johannesburg/33/94 (H3N2)
A/Texas/36/91 (H1N1) A/Singapore/06/86 (H1N1)
B/Beijing/184/93
1997 A/Sydney/05/97 (H3N2) A/Wuhan/359/95 (H3N2)
A/Bayern/07/96 (H1N1) A/Singapore/06/86 (H1N1)
B/Beijing/184/93 B/Beijing/184/93
a: la denominación de las cepas aisladas indica que son similares
antigénicamente a la cepa prototipo correspondiente
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