Volumen 59 - Supl. 3 imagen
LA TAPA
Raquel Forner (1902-1988). Orbita

Oleo 1.26 x 1.60 m. Cortesía del Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino, Rosario, Argentina.

Asociada a la “revolución martinfierrista”, formó parte de las primeras vanguardias argentinas o “Grupo de París” y fue discípula del expresionista Othon Friesz. Reunió luego heterogéneas influencias de Vlamink, Derain, Dufy, Picasso, Chagall, Léger y hasta del Quatrocento y sus precursores.

Hasta 1957 desplegó una variada iconografía que tematizaba la opresión del género, los desgarramientos de la guerra civil española y de la “Gran Guerra”, la historicicidad trágica de la condición humana y su evasión imposible. A partir de 1957 exploró el espacio-tiempo cósmico y las ilimitadas mediaciones entre Génesis y Apocalipsis, respondiendo quizás a preguntas metafísicas en momentos en que las acosadas utopías planetarias empezaron a convivir con la emergente utopía espacial: astronautas, “astrofaunos”, “astroseres” y “mutantes” del más variado espectro alternan con astros mínimos o circulan en misteriosos “laberintos estelares”.

La mirada femenina transforma el recuadro en útero simbólico y pone énfasis en la génesis continua, en la maternidad inacabable, en el “status” interminablemente generativo del universo.

En Orbita Rachel Forner exhibe los trofeos de otro viaje espacial, enlazándolos en bandas paralelas: extraños gliptodontes alargados, de múltiples patas y de ojos frontales, casi humanos, se superponen a hileras de rostros-máscaras, que bien pueden ser “lunas”, satélites que miran desde balcones astrales …

Extractado de Elsa B. Flores. En: “Obras del Museo Cast